Empieza como un grano al lado del ano que se abrió y soltó pus. Parecía resuelto, pero a las semanas vuelve: una pequeña abertura en la piel que supura de a ratos, mancha la ropa interior y no termina de cerrar. Si te pasa eso, lo más probable es que sea una fístula anal.
No es grave en el sentido de urgente, pero tampoco se cura sola. Y la buena noticia es que hoy hay varias formas de operarla, y la elección depende de algo muy concreto: por dónde pasa el trayecto respecto del músculo que controla la evacuación.
Qué es y por qué aparece
Una fístula anal es un pequeño túnel que conecta el interior del canal anal con la piel de al lado. En la mayoría de los casos nace de un absceso anal: la infección encuentra una salida, el pus drena, pero el túnel queda abierto. Por eso es frecuente que alguien cuente «me drenaron un absceso y después me quedó un orificio que supura».
Cómo se reconoce
- Un orificio pequeño en la piel cerca del ano, a veces con un bultito alrededor.
- Salida de pus o líquido de a ratos, con mal olor o manchas en la ropa interior.
- Picazón o irritación de la piel de la zona.
- Brotes repetidos: se hincha, duele, se abre solo y vuelve a calmarse.
Por qué no se cierra sola
El túnel se recubre por dentro como un caño, y en el otro extremo sigue conectado con el canal anal, de donde le llegan bacterias una y otra vez. Por eso puede calmarse un tiempo y reaparecer. Las curaciones de la piel alivian las molestias, pero no cierran el trayecto: la cura es quirúrgica.
El tratamiento se ajusta a la complejidad
No existe una única operación para todas las fístulas. Lo que decide la técnica es cuánto músculo esfinteriano atraviesa el trayecto: si se corta demasiado, se puede perder control de la evacuación; si se hace muy poco, la fístula vuelve. Antes de operar suele hacer falta ver bien el recorrido, a veces con una ecografía endoanal o una resonancia, que es la forma de mapear el trayecto. Las recomendaciones basadas en evidencia de la sociedad italiana de cirugía colorrectal apuntan justamente a eso: individualizar el manejo según cada paciente.
Tres técnicas, según el caso
Fistulotomía. Se abre el trayecto para que cicatrice desde adentro hacia afuera. Es la que mejor cura las fístulas simples y bajas: una revisión de 4.883 pacientes encontró una curación promedio del 93,7 %. El costo es que, al cortar músculo, alrededor de 1 de cada 8 pacientes (12,7 %) tuvo algún grado de alteración de la continencia. Por eso se reserva para fístulas que atraviesan poco músculo.
LIFT. Se llega al trayecto por el espacio entre los dos músculos del esfínter y se lo liga, sin cortar el esfínter. Se usa en fístulas más profundas; en la bibliografía revisada, el éxito ronda el 73-78 % según la variante.
TROPIS. Se abre el espacio entre los dos músculos del esfínter desde adentro del canal anal, drenando la infección sin seccionar el esfínter. Es la técnica que uso principalmente en fístulas complejas. Un meta-análisis de 918 pacientes con TROPIS reportó una curación global del 88 %, con 80 % de éxito en la primera operación, 3 % de sangrado durante la cirugía y 5 % de infección posterior.
¿Y el láser? Por qué no es la mejor opción
Es una pregunta frecuente, porque el láser (FiLaC) se presenta como «sin cortes y sin dolor». Es cierto que no corta el esfínter. Pero la evidencia disponible muestra resultados bastante más bajos que las técnicas anteriores:
- Menor tasa de curación. Un meta-análisis reciente de 16 estudios encontró una curación del 60,8 % en fístulas simples y del 54,6 % en complejas, y cerca del 50 % en las más profundas.
- En la vida real, peor todavía. En un estudio multicéntrico nacional con 172 pacientes, entre los que completaron al menos 12 meses de seguimiento solo el 44,3 % curó por completo y el 50,4 % no curó.
- No trata el origen. El láser quema el interior del trayecto, pero la infección entra por un orificio interno en el canal anal; cuando ese orificio no queda cerrado, la fístula recidiva, algo que los estudios sobre variantes del láser describen como una causa importante de fracaso.
- Pocos datos a largo plazo. Las revisiones sistemáticas describen series pequeñas, con técnicas muy distintas entre sí y seguimiento corto.
- Preservar el esfínter no es exclusivo del láser. LIFT y TROPIS también lo preservan, con tasas de curación más altas.
Esto no significa que no pueda servir en algún caso muy puntual. Pero ofrecerlo como solución rápida, «una sesión y listo», no se sostiene con los datos, y un intento fallido no es inocuo: la fístula sigue ahí y vuelve más difícil.
Qué esperar de la cirugía
La cirugía se hace en quirófano, con anestesia y en modalidad ambulatoria. Después hay curaciones y controles hasta que la herida cierre del todo; el seguimiento importa, porque la fístula puede reaparecer y conviene detectarlo temprano. En la consulta se conversa de antemano qué técnica corresponde a tu caso, qué riesgo hay para la continencia y qué puede salir mal.
Dónde consultar en Mendoza
Atiendo en consultorios de Mendoza, con la dirección y los horarios actualizados en la página de canales de atención. Si ya te drenaron un absceso y te quedó un orificio que supura, ese es el momento de consultar: el seguimiento define si quedó una fístula.
Dónde atiendo y cómo pedir turnoCómo son los tratamientos
Para leer sobre temas relacionados: absceso anal, bulto o bolita en el ano, dolor al defecar, enfermedades comunes del colon, recto y ano o la biblioteca del paciente.
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